domingo, 6 de mayo de 2012

CINE DE ROBOTS


Los robots han invadido mi fin de semana a través de tres películas, que hubieran podido ser cuatro, pero se quedaron en tres.  Todo empezó cuando me enteré de que había una nueva edición de Phenomena con los robots como protagonistas. Con muy buenas referencias sobre las sesiones previas de Phenomena, compré la entrada. Tres películas para la tarde noche del sábado: Matrix, Westworld y Hardware. Maratón robótica.  Pero antes de asistir a tan ansiado evento, el viernes por la noche me quedé en casa y me acordé que tenía pendiente  ver otra película de robots, pero española: Eva.
Cine y robots. Se han hecho tantas películas sobre Inteligencia Artificial y robots. ¿Por qué? ¿Tan fotogénicos son lor robots y las máquinas? Obviamente se hacen porque se venden (unas mejor que otras). Y se venden porque a la gente que vamos a verlas nos fascina que nos enseñen cómo sería un mundo con la presencia de estas máquinas (con perdón, sin ninguna intención de ofender a ninguna). Pues bien, ¿cómo sería un mundo con robots? Digamos que a la vista de las peículas, bastante problemático. En casi todas (no generalicemos porque eso está muy feo) a los robots les da por rebelarse e intentar arrebatar el control del mundo a los humanos. La verdad que los robots están bastante estigmatizados en el cine. Las tres películas que vi durante el fin de semana no son una excepción.


Eva, que es la primera que vi, ha sido etiquetada como la primera película española de robots. Vaya atrevimiento, vaya responsabilidad ser el primero en algo. Ya lo dijo su director en la recogida del Goya al mejor director novel y dirigiéndose a su abuelo para hacerle ver cómo había cambiado España, que hasta se hacían películas de robots ahora. Es raro que Narciso Ibáñez Serrador no hiciera ninguna ¿no? Le pega bastante. En fin, Eva tiene una producción cuidadísima. No sólo por los efectos especiales muy conseguidos. También por una ambientación en una nevada ciudad, una fotografía que sabe dar calidez y frialdad cuando se necesitan, un vestuario muy bien elegido (tengo que decir que me encantaron los jerseys que lleva Daniel Brülh y Claudia Vegas), una música que reforzaba la atmósfera misteriosa y futurista de la película. Los actores lo hacen fenomenal, sobretodo Lluís Homar que lo borda como robot y que me recordó al también robot Jude Law en  A.I. de Spielberg, y Claudia que actua con una soltura de profesional.
Aún así tengo que decir que me costó entrar en la película. ¿Puede ser que no estemos acostrumbrados a ver robots y científicos que construyen robots hablando en castellano?
Como cualquier película de robots que se tercie, tiene un drama asociado: ¿se pueden programar los sentimientos? ¿Los robots pueden sentir como los humanos? Vaya, que original. Pero el guión está tan bien desarrollado que te da igual que ya se te hayan planteado estas preguntas en otras películas. Además hay ahí un trío amoroso, una paternidad dudosa: culebrón añadido. Muy recomendable, a pesar de los primeros minutos y los tópicos del género, perdonables por ser la primera...(y eso que no me quería poner patriótico).




En la maratón robótica de Phenomena (por cierto, el cine Urgell me pareció precioso, el más bonito que he visto nunca, además con doble cortina y unos baños dignos de película), como ya he dicho, se proyectaban tres películas. Sólo vi dos. Os explico el por qué.
Empezó la tarde con el pase de Matrix. Creeros que no la había visto nunca. Os preguntías cómo puede ser, lo sé. Pues no tengo la explicación. Supongo que por mis prejuicios a Keanu Reeves, a las gabardinas de piel hasta los tobillos y las películas de disparos (de acción, perdón). Pues menudos prejuicios, que me habían impedido que disfrutara de una de las películas de ciencia ficción que mas me han sorprendido y entretenido nunca. Ahora entiendo lo de que Matrix sea un clásico, una película de culto. A parte de sus apabullantes efectos especiales, la trama tan bien desarrollada (la imaginación de los hermanos Wachowski es desbordante), Matrix tiene un matiz bíblico que está entre lo apocalíptico del nuevo testamento y la espera del Mesías del antiguo. Hace plantearte en qué mundo estamos viviendo, si vivimos la vida que queremos, o la que por el contrario quienes nos controlan quieren hacernos ver que vivimos. Es tan actual esta película. Por eso supongo que es un clásico, no pasará de moda nunca. La opresión por los poderosos siempre ha estado ahí: los faraones y los esclavos judíos que esperaban al Mesías para que los liberaran, los banqueros (los mercados es demasiado impersonal) que controlan las políticas de nuestros gobiernos (que controlan nuestras vidas es demasiado eufemístico) o las máquinas que cultivarán humanos para obtener su energía en un futuro. Matrix es algo más que robots. Matrix es el miedo de los hombres a ser esclavos y la esperanza que, asociada a ese miedo, nos ha permitido, permite y permitirá que continuemos hacia delante con nuestras vidas soportando lo insoportable.



Después de 15 minutos de descanso, continuó el maratón cinéfilo-robótico.  Y vaya cómo continuó. La película que tuvo la desdicha de ser proyectada después de Matrix fue Westworld, escrita y dirigida en el año 1973 por Michael Crichton. Si si, el mismo que escribió Jurassic Park, pero unos añitos antes. Digamos que al señor Crichton se le da mejor escribir que dirigir. De hecho no me pareció mal la idea de la película: humanos que crean robots para ambientar sus vacaciones temáticas en la edad medieval, la antigua roma y el lejano oeste (sí, de ahí el título), robots que se rebelan (por causas desconocidas) contra sus humanos creadores y empiezan a matar a los plácidos veraneantes a diestro y siniestro. Pero a Michael le salió una película lenta (noté demasiadas ganas de describirlo todo con imágenes, demasiada recreación en los ambientes, ¿posible manía de escritor?). Así que la película causó sorpresa y alguna que otra risa entre los asistentes al pase (y cabreo de los más fieles al género, que nos mandaron callar al resto un par de veces). Curiosa película, Westworld: había momentos que rozaba el spaguetti western y otros las producciones de la Hammer.  Como curioso también el protagonismo de un Yul Brynner, de nuevo como cowboy y de nuevo como malo de la peli (vaya, cuánto estigma hoy). No le quitaré mérito: el género estaban empezando cuando se rodó.





Finalmente, la cuarta película que no pude ver, se llama Hardware (subtitulada "programado para matar"). Esta película tenía le aliciente de contar con el director, Richard Stanley, allí mismo en el cine para presentarla. Además, parece ser que Terminator, película posterior, tiene bastantes similitudes con Hardware.  Pero claro, eran más de las doce de la noche, llevaba cuatro horas en el cine, la última película que había visto era ya la tercera de robots que veía en 24 horas, así que decidí que era hora de volver a casa. Aunque prometo ver Hardware en otro momento. Entre los entendidos en cine de robots goza de rango de película de culto también. 



Otra tarea pendiente es acabar la saga de Matrix. No me puedo quedar sin saber si el Elegido conseguirá liberar al mundo de la tiranía de las máquinas. Por cierto, ¿cuál será nuestro Elegido contemporáneo? Un político parece ser que no. Así que no esperemos que nos dominen las máquinas para planteárnoslo. Aunque al paso que vamos...




lunes, 23 de abril de 2012

Un Sant Jordi muy científico

Voy a ser muy oportunista y nada original. Voy a hacer una lista con ocho de los libros de ciencia que he leído que me han aportado algo. No se si los podréis encontrar en las librerías, no se si ni siquiera los querréis buscar. Son éstos:


- Notas autobiográficas, de Albert Einstein (Historia de la Ciencia, Alianza Editorial, 2003).

Según yo mismo anoté en la primera página, me lo compré un Sant Jordi de 2006, cuando aún vivía en Valencia. Un libro corto, sencillo, en el que Einstein no habla casi nada de su vida privada sino más bien de todo aquello que le llevó a formular la teoría de la relatividad. Es un libro que Einstein escribió por encargo de su colega P. A. Schilpp. Es pues, un autorretrato científico de Einstein (Schilpp dixit). 
Interesante porque lees de primera mano la descripción de los hechos y las reflexiones de uno de los grandes científicos del siglo XX. Einstein debía ser una gran persona, a parte de un gran científico.



- Historia del tiempo, de Stephen W. Hawking (Austral, Espasa Calpe, 2007). 

Archiconocido. Archipopular. Pero...todo el mundo que dice que lo ha leído, ¿lo ha entendido? Yo confieso: no. De hecho, no lo acabé. Lo tengo pendiente: es de esos libros que sabes que tienes que leer, y que hasta que no lo leas lo tendrás amontonado en la mesilla de noche junto con los libros pendientes de leer.
De esta edición me encanta que el prólogo sea Carl Sagan, y la introducción y comentarios de José Manuel Sánchez Ron. Olé. 
Entonces, ¿por qué lo incluyo en la lista? Lo que leí me pareció bien escrito, pero tal vez lo cogí en un momento que no podía hacerle el caso que merece. Sabéis que los libros necesitan de nuestra atención para ser disfrutados. Así que espero ese momento. Prometo crónica. Lo de explicar el origen del Universo no es moco de pavo, ni debe ser fácil de hacer comprender a la población que tiene poco conocimientos de física. Por eso valoro el esfuerzo de Stephen Hawking con este libro, a pesar de no haberlo terminado de leer.
Por cierto, que ultimamente el señor Hawking ha sido motivo de alguna que otra controversia. Es el precio de la popularidad. Des de luego, su papel como divulgador de la ciencia es admirable. Es ya un personaje de nuestra Cultura, con c mayúscula además.





- El gen egoísta, de Richard Dawkins ( Salvat Ciencia, 1994). 

De clásico en clásico y leo porque me toca. Y me tocó: lectura recomendada por el profesor de ecología de la facultad. Recuerdo que su lectura me fascinó. Mucho más que las clases de ecología de la facultad. En aquella época (estoy hablando del año 2000) estaba totalmente de acuerdo con Dawkins: vivía en un mundo egoísta, y ya sabía por qué. ¡Genial! Después llegó el profesor de etiología, me hizo experimentar con pececitos, me puso unos vídeos de gaviotas , y pensé: Dawkins se ha pasado tres pueblos.
Neo-darwinista hasta la médula. Darwinista heterodoxo. Que más dan las etiquetas. Las ideas actuales de evolución ya no van por ahí, son algo más modulares. Pero el debate que se generó con el libro ya es suficiente para ser considerado un clásico de la literatura científica (toma etiqueta). 
Actualmente, el profesor Richard Dawkins es un ateo heterodoxo y un twittero popular (). ¡Duro con ellos, Richard!



- Deconstruyendo a Darwin, de Javier Sampedro (Drakontos Bolsillo, 2007). 

Dejemos claro que siento verdadera admiración por este hombre. Si tuviera que elegir una persona par compartir una comida, o una cena, lo elegiría a él (estaría entre él y García Dubois, la verdad). Desde que descubrí un verano las columnas de Ciencia Recreativa que escribía en  El País, quedé prendido: inteligencia a raudales. Y ciencia. 
Así que cuando vi que había escrito un libro, me lo compré sin leer ni siquiera el título. Recomendadísimo. Estilo divulgativo al más puro estilo anglosajón, pero en castellano. Todo son ventajas con Javier Sampedro. Con este libro me reciclé evolutivamente. 



- No está en los genes, de R.C.Lewontin, S.Rose y L.J.Kamin (Drakontos Bolsillo,  2009). 

Obviamente no me lo compré por los autores. No conocía a ninguno. Pero si por el subtítulo: racismo, genética e ideología. Engancha, ¿eh? 
Demostrado científicamente: la ideología puede penetrar en la ciencia. El racismo, la inteligencia, el sexismo, tienen que agradecerle a la ciencia su colaboración. Menos mal que los fraudes científicos siempre salen a la luz. Si esto pasara en todos los ámbitos de la sociedad...



- Proust y la neurociencia, de Jonah Lehrer (Paidós Transiciones, 2010).

Este libro es precioso, por como está escrito y por lo que nos cuenta.  Muy interesante: a través de la obra de algunos artistas de renombre vamos entendiendo como funciona el cerebro (entiéndase por artista una persona que escribe, que pinta, que cocina, que compone música).
En palabras de Oliver Sacks es un libro que "tiende un puente entre las dos culturas". El enfoque del libro me parece de lo más original. Es un placer leerlo: mezcla la biografía de algunas de las personas más talentosas de la modernidad, con la divulgación sobre el órgano más misterioso de nuestro cuerpo.  Demostrado: se puede hablar de ciencia, sin hablar de científicos. 



- Ecología y poder, de Beatriz Santamarina Campos (Catarata, 2006).

Este es otro libro que ha hecho que mi punto de vista sobre las cosas cambie. En concreto, mi punto de vista sobre le medio ambiente y la ecología. El "desarrollo sostenible" ya no me parece lo mismo después de leer este libro. Debería ser un best-seller. Debería hacernos cambiar nuestros paradigmas. Dejo ya de decir utopías.



- El ladrón de cerebros, de Pere Estupinyà (Debate, 2010).

Es un libro que cuenta muchas cosas, profundiza en pocas y resulta de lo más entretenido. Me parece que está escrito con mucha gracia. Que Pere Estupinyà ha aprovechado muy bien su beca de la Fundación Kgnith en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (el renombrado MIT) para periodistas científicos. Ha exprimido al máximo la oportunidad de estar en contacto con los proyectos científicos más interesantes que se llevan a cabo en los EE UU y que eso le da al libro un valor añadido que es la actualidad. 
El formato facilita su lectura. Parece ser que se hizo bastante popular. Con lo cual, objetivo cumplido, divulgación asegurada. A pesar que el prólogo lo escriba Eduard Punset, es un libro muy conseguido.
Además Pere Eestupinyà ha sabido publicitarse de lo más bien. 



Ya está: ocho libros de ciencia que han hecho que vea el mundo de otra manera, que me han ayudado a reflexionar, que me han descubierto hechos que desconocía, o que simplemente me han entretenido. Cada cuál tiene su lista. Pero vale la pena hacer el ejercicio de ordenarlos para darte cuenta de como cambiamos con la lectura. Así que elegid bien el libro que regaláis en Sant Jordi. 

lunes, 9 de abril de 2012

¿NOS GUSTAN LAS MATEMÁTICAS?

Las matemáticas tienen mala fama. Salvo contados casos de gente que tiene una capacidad innata para ellas, no suelen gustar. Cuesta entenderlas. Es un reto hacerlas atractivas. Quien quiera conseguirlo tiene que captar tu atención, engancharte con un formato original, con una historia sugerente, con un algo que te atrape y que te permita sumergirte en ellas y disfrutar. A veces se consigue, otras no. Aquí van dos ejemplos.


Uno:  Imaginary/Bcn, La mirada matemática, las artes y el patrimonio (MUHBA, Plaça del Rei, Capilla de Santa Ágata).


Con un título muy sugerente que hace pensar en una forma original de relacionar matemáticas y arte, las expectativas previas a la visita de esta exposición eran altas. Pero la sensación al salir de dicha exposición fue similar a la decepción. ¿Por qué? No consiguió fascinarme. La manera de presentar el contenido es monótono. Los paneles explicativos que acompañan a las imágenes son interminables, no de largos, sino de aburridos, con un lenguaje ilegible.(Si los hubiese leído en mi casa, tranquilamente, tomándome mi tiempo y reflexionando sobre ello, tal vez hubiese podido captar qué querían decir más allá de frases obvias acerca de que son las ecuaciones y lo importantes que son para entender el mundo; pero, con la sala llena de gente que pasaba sin parar por delante de los paneles, la voz de varios guías que retumbaban en la capilla y otros factores favorecedores de la dispersión, resultaba difícil concentrarse). Otro motivo: los ejemplos de arte y patrimonio son repetitivos y escasos, rozando lo chovinista. Ah, pero bueno, pero me tranquilicé porqué como en toda buena exposición de ciencia también había módulos interactivos. Interactivos si es que sabes utilizarlos, claro. Sólo en dos disfruté: en el de la habitación de Ames y en el de construir polígonos con espejos.







Imagino que si tienes suficientes conocimientos de matemáticas, la visita a esta exposición te puede resultar atractiva, entretenida, curiosa. Si por el contrario, tus conocimientos de matemáticas son justos (como es mi caso), sales igual que has entrado. Porque ya sabíamos que las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza y que la arquitectura tiene pautas matemáticas. No hacía falta levantar tanta expectación con un título tan sugerente.
Esperaré una próxima exposición sobre matemáticas. Se ha desaprovechado una oportunidad de aproximar y hacer gustar las matemáticas a la gente, algo todavía necesario en la sociedad. Lástima porque la capilla de Santa Ágata estaba llena.


Más info sobre la exposición (haz click aquí).


Dos: Pi, fe en el caos (Pi, faith in chaos)



Darren Aronofsky consigue, al contrario que la exposición del MUHBA, que  quedes fascinado por las matemáticas. La película no trata de aclarar para qué sirven las ecuaciones, ni explicar qué son los números. Es la historia de un matemático obsesionado con encontrar la pauta que rige la Bolsa de Nueva York, que posteriormente se dará cuenta que ésta es la que rige el mundo y de por qué unos judíos fanáticos y una gran empresa financiera lo persiguen.
Esta es la primera película de Aronofsky (después vendrían  Requiem por un sueño, La fuente de la vida, Luchador, Black Swan) y ya despuntaba maneras. Pi es una película con un formato original que encaja perfectamente con la historia. La historia de la obsesión de un matemático por un número que va sacando a la luz la belleza del conocimiento como tal, del saber como finalidad en sí mismo. Un hecho que, con la excusa de la crisis, han olvidado nuestros gobernantes.


miércoles, 28 de marzo de 2012

MÚSICA POP Y CIENCIA

Esta es una playlist de 10 canciones pop españolas (mas una bonus track) que hablan de ciencia. Es una selección muy personal, tal vez no apta para todos los gustos. La intención no es gustar, sino hablar de ciencia des de otro punto de vista. Con esa intención empiezo este blog. Play...

1) Papá Topo: "Robot"




Con esta canción empezó todo. Hace pocas  semanas que este joven grupo mallorquín  está dando  a conocer los temas de su nuevo disco "Rotación y traslación".  Tenía muchas ganas de escucharlos de nuevo desde que el año pasado los descubriera con su hit  "Oso panda". Mientras escuchaba esta historia de un robot que se acaba tirando a una piscina porqué no puede enamorarse, me vinieron a la mente otras canciones que también tienen una temática científica. Así que me dije, ¿por qué no hacer una playlist de pop científico? 

2) Fangoria: "La diferencia entre la fe y la ciencia"




No sé que pensaría Richard Dawkins si escuchara esta canción. En todo caso, no es de las mejores canciones de Fangoria, pero si la que tiene un título más rotundo. Cada cual que piense lo que quiera. Incluso Richard Dawkins puede hacerlo.


3) Alaska y Dinarama: "La ciencia avanza"



Por lo visto, la ciencia ya era fuente de inspiración para Alaska. Antes de ser Fangoria, Alaska  y Nacho Canut eran Alaska y Dinarama, junto con Carlos Berlanga. Eso ya lo sabíamos, me diréis. Pero, ¿conocíais esta canción? 

4) Mecano: "Aire"



Vamos con otro trío ochentero. Esta es una canción bastante kafkiana y divulgativa donde las haya: antes que el profe de ciencias del cole te enseñara de qué estaba formada la atmósfera, tu ya lo cantabas a pleno pulmón. Si a todo eso les vas sumando lo de "sin forma definida ni color", y que se convierte en aire al evaporarse, pues te ahorras ya unas cuantas clases de termodinámica. Todo un clásico imprescindible en esta playlist.

5) Astrud: "Mentalismo"




Llegados a este punto, demos paso a uno de mis grupos preferidos (eso ha quedado muy pop).   En realidad quería poner "El juego de la vida", una canción sobre autómatas. Como ha sido imposible encontrarla (ya os vale Sr.Spotify y Sr.Youtube) os adjunto la letra y cada uno le pone la melodía que le parezca. Así fomentamos la creatividad. Pero como Astrud me gusta tanto tanto y tiene más canciones que tienen que ver con la ciencia, aquí tenéis el videoclip de su hit "Mentalismo": o se cree o no se cree. No me voy a meter yo ahora a hablar de mente, conciencia y cerebro. 


LETRA de "EL JUEGO DE LA VIDA":

Todos me decíais que no se puede hacer,
y yo probaba otra vez.
Ni saltar por la ventana era lo mejor,
ni bajar en ascensor.


Al final casi decido dejarlo estar,
como siempre pasará la solución.


Fluido vital, al final era verdad,
fluido vital, al final era verdad,
fluido vital, al final era verdad,
lo que tenemos los vivos que a los muertos les falta.


Ahora siempre voy con un vaporizador,
es mejor que la inyección.
Rociando cosas muertas sin descansar,
es como una vocación.


Hace poco lo probé en un transformador,
desde entonces canta siempre esta canción.


Lo que tenemos los vivos que a los muertos les falta.


Al final era verdad,
al final era verdad,
al final era verdad,
lo que tenemos los vivos que a los muertos les falta
 

6) Klaus&Kinski: "Relatividad general"




Ahí va otro dúo popero que ha sacado disco hace poco. Vale, el título de la canción no es nada original. Pero lo hacen tan bien, que era imposible no incluirla en esta playlist. A Einstein le encantaría, seguro. Y a nosotros, más.

7) La Bien Querida: "Corpus Christi"




Una de las voces más bonitas del pop español que nos cuenta de que hablan los aeronautas, los astrofísicos y de lo poco que importa eso cuando se echa de menos a alguien.

8) Hidrogenesse: "Los perezosos"




Esta canción es como si estuvieses viendo un documental de La 2. ¿A que si? Qué animalitos tan simpáticos, estos perezosos. (por cierto, Genís de Hidrogenesse también es el Genís de Astrud, qué casualidad).

9) Parade: "La tristeza de ser un electrón" (feat.Prin la lá)




Sintiéndolo mucho no he podido dar con la versión original. Esta es una versión que hizo Prin la lá, un poco más ñoña que la original. Lo que está claro que a Parade le gusta la astronomía como lo constatan sus canciones Astronomo melancólico o Estación espacial e incluso compuso una canción dedicada al famoso Stephen Hawking. Parade es en uno de los artistas con más canciones que hacen referencia a la ciencia. 

10) Los Planetas: "Laboratorio mágico"



Dentro del disco Una semana en el motor de un autobús está incluida esta maravilla de canción, que aunque no fue single, merece estar en esta playlist de canciones científicas del pop.Es curioso, porqué muchos de los títulos de  los discos de este grupo, incluso el propio nombre del grupo, hacen referencia a la ciencia (La leyenda del espacio, Encuentros con entidades, Unidad de desplazamiento, Los Planetas contra la ley de la gravedad). Una prueba más de que la ciencia forma parte de la cultura (pop, en este caso).


11) Family: "Dame estrellas o limones"



Me he permitido el capricho de añadir esta bonus track porqué a parte de que es una de mis canciones preferidas, Family convierte aquí la astronomía en poesía. Por cierto, ¿alguien me puede explicar lo de "borrar las huellas"?